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sábado, 18 de abril de 2026

LAS MURALLAS DE JERICÓ: CUANDO LA OBEDIENCIA ROMPE LO QUE LA FUERZA NO PUEDE

 Puede ser una imagen de texto que dice "EX V LAS MURALLAS DE JERICO"

La historia de Jericó es una de las demostraciones más contundentes de que la victoria no siempre se logra por la fuerza, sino por la obediencia. La ciudad de Jericó estaba fuertemente fortificada; sus murallas eran enormes e imponentes, simbolizando la imposibilidad de cualquier estrategia natural. Para Israel, parecía invencible. Pero Dios no buscaba fuerza militar, sino una fe que escucha y obedece completamente.

Dios le dio a Josué una instrucción singular: marchar alrededor de la ciudad en silencio durante seis días, y al séptimo día, marchar siete veces y gritar. Para la lógica humana, esta estrategia carecía de sentido. Sin embargo, la obediencia a Dios a menudo desafía la comprensión humana. Israel no venció con espadas ni lanzas, sino confiando en que la palabra de Dios es más fuerte que cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino.

Al séptimo día, cuando el pueblo obedeció plenamente y lanzó un fuerte grito de fe, ocurrió lo imposible: las murallas de Jericó se derrumbaron. Lo que se mantuvo en pie durante generaciones cayó en un instante. Esto nos enseña que ningún muro es demasiado fuerte cuando Dios ordena su caída. El miedo, la demora y las limitaciones humanas no pueden resistir la obediencia constante a la instrucción divina.

La verdadera batalla de Jericó nunca se libró fuera de sus muros, sino en el corazón del pueblo de Dios. ¿Confiarían en Él incluso cuando nada tuviera sentido? ¿Obedecerían incluso cuando los resultados fueran invisibles? Su victoria nació en el silencio, se sostuvo en la obediencia y se reveló en la alabanza.

Hoy, Jericó nos recuerda que todo creyente se enfrentará a obstáculos: emocionales, espirituales, financieros, etc. Pero el mismo Dios que derribó Jericó sigue hablando. Y cuando habla, nuestra única responsabilidad es la obediencia. Porque donde Dios ordena, la victoria ya está asegurada.

De la red. 

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