
Dios vio algo especial en ti.
A
menudo nos sentimos perdidos entre la multitud, como si fuéramos solo
un número más entre miles de millones. Pero la verdad contenida en 1
Pedro 2:9 es un momento crucial: no eres un accidente, eres una
elección. En el reflejo de tu alma, está la marca de Alguien que te
planeó incluso antes de que el aliento de vida entrara en tus pulmones.
Ser
elegido no significa ser perfecto, sino ser apartado para un propósito
que va mucho más allá de las apariencias. Cuando Él te mira, no solo ve
tus defectos o tu pasado; ve el potencial del Reino que Él mismo puso
dentro de ti. Tener la cruz en el centro de nuestra visión cambia
nuestra manera de ver el mundo y a nosotros mismos.
No
permitas que las circunstancias te digan quién eres. La voz del Creador
ya ha dado el veredicto final: le perteneces, eres una raza escogida y
un sacerdocio real. Vivir con esta certeza es lo que nos da la fuerza
para enfrentar cualquier desierto.
De la red.
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