
Antes de que Dios levante tu nombre…
trabaja tu corazón.
Antes de sacarte del anonimato…
trata tu interior.
Porque lo que Dios va a exponer…
primero lo procesa.
El proceso rompe el ego…
antes de levantar el llamado.
Rompe la autosuficiencia.
Rompe la necesidad de aprobación.
Rompe todo lo que no puede sostener lo que viene.
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo.”
— 1 Pedro 5:6
No es cómodo…
no es rápido…
no siempre es entendido…
Pero es necesario.
Porque Dios no solo quiere darte visibilidad…
quiere darte sustento.
Lo que no se procesa…
no se sostiene.
Lo que no se forma…
se cae.
Y lo que Dios levanta…
tiene que estar preparado para permanecer.
“El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel…”
— Lucas 16:10
Hoy no resistas el proceso…
abrázalo.
Aunque te confronte…
aunque te incomode…
aunque te quite cosas que creías necesarias…
Dios está formando algo mayor en ti.
Y cuando llegue el momento…
no solo estarás listo/a para ser visto/a…
estarás listo/a para permanecer.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario