El dolor que sientes puede ser un nuevo comienzo.
A
nadie le gusta estar roto. El proceso de romper duele, asusta y nos
deja con la sensación de que todo está perdido. Miramos los pedazos de
nuestra vida: un plan que fracasó, un corazón roto, una puerta que se
cerró, y no podemos ver la belleza entre los fragmentos. Pero, en las
manos del Gran Artesano, "romperse" nunca es un final, sino una
preparación para algo más fuerte.
Dios
obra como un orfebre que pone el metal en el fuego. El calor no es para
destruir, sino para purificar. La rotura sirve para eliminar impurezas y
estructuras antiguas que ya no podían sostener lo nuevo que Él quiere
construir. A veces, tu corazón necesita ser remodelado para que su luz
pueda brillar a través de las grietas.
Existe
una técnica ancestral en la que los pedazos rotos se pegan con oro,
haciéndolos más valiosos que antes de la caída. Eso es exactamente lo
que hace la gracia. Ella llena nuestras cicatrices con el valor del
cielo. Lo que tú llamas ruina, Dios lo llama materia prima para un
milagro. Confía en las manos que te formaron; ellas saben exactamente
cómo transformarte.
De la red.
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