
Durante casi 150 años, ningún ejército de Europa fue capaz de derrotarlos en campo abierto. Los Tercios españoles fueron la fuerza militar más temida del mundo y cambiaron para siempre la forma de hacer la guerra.
Los Tercios nacieron hacia 1497 bajo el reinado de los Reyes Católicos. Fueron la primera infantería profesional permanente de Europa — soldados pagados, entrenados y organizados en unidades permanentes, no milicias reclutadas para una sola campaña.
La innovación que los hizo invencibles fue la combinación de dos tipos de soldados que hasta entonces nunca habían combatido juntos de manera organizada: los piqueros, que formaban una muralla de lanzas de seis metros imposible de romper a caballo, y los arcabuceros, que disparaban desde los flancos con armas de fuego.
Ningún ejército europeo supo responder a esta táctica durante generaciones.
En Pavía en 1525, los Tercios capturaron al rey de Francia, Francisco I. En San Quintín en 1557, destrozaron al ejército francés en pocas horas. En Nieuwpoort los Tercios demostraron que podían combatir incluso en condiciones desfavorables.
Ganaron en Italia, en Flandes, en el norte de África, en América.
Y entonces llegó Rocroi.
El 19 de mayo de 1643, los Tercios se enfrentaron al ejército francés en la llanura de Rocroi. Los franceses, bajo el mando del joven Condé, habían aprendido las tácticas españolas — y las habían mejorado. Con artillería superior y caballería más veloz, rodearon a los Tercios.
Los veteranos españoles formaron en cuadro y resistieron durante horas sin ceder. Pero era el fin.
Lo que muchos ignoran: el propio Condé, impresionado por la resistencia de los Tercios incluso en la derrota, ordenó que se les permitiera retirarse con honores militares completos — banderas desplegadas, tambores sonando. Sus enemigos los respetaban demasiado para humillarlos.
De la red.
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