Y la Iglesia católica más poderosa del mundo
entró en pánico.
Martín Lutero acababa de desatar
la mayor crisis religiosa de la historia de Europa.
Lo que las crónicas revelan:
Las ideas de Lutero se extendieron como el fuego.
En pocos años, la mitad del norte de Europa
había abandonado el catolicismo.
Escandinavia: luterana.
El Imperio Alemán: dividido.
Inglaterra: anglicana desde 1534.
Suiza: calvinista.
La Iglesia perdía fieles, territorios y credibilidad
a una velocidad alarmante.
La respuesta llegó en 1545:
el Concilio de Trento.
Durante 18 años, en tres períodos distintos,
los más altos representantes de la Iglesia
se reunieron para decidir el futuro del catolicismo.
Sus decisiones fueron radicales:
Reafirmaron la doctrina católica frente a Lutero.
Estandarizaron la misa en todo el mundo.
Obligaron a los obispos a residir en sus diócesis.
Crearon seminarios para formar al clero.
Establecieron el Índice de libros prohibidos.
Y de ese concilio nació algo que cambiaría el mundo:
la Compañía de Jesús — los jesuitas.
Una orden religiosa que se convirtió en
el mayor motor educativo de la historia católica.
El protestantismo obligó a la Iglesia
a reinventarse completamente.
Sin Lutero, no habría habido Trento.
Sin Trento, la Iglesia católica moderna
no existiría tal como la conocemos.
¿Sabías que los jesuitas nacieron como respuesta al protestantismo?
De la red.
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