Es fácil leer la historia de Gedeón y pensar:
"Dios eligió a un hombre valiente.”
Pero casi nadie se detiene a ver cómo empezó todo realmente.
Gedeón no se sentía fuerte.
No se veía como un líder.
No creía tener lo necesario.
De hecho, cuando Dios lo llamó, estaba escondido.
Sí… escondido.
Con miedo.
Con dudas.
Sintiendo que no era suficiente.
Y cuando Dios le habló, le dijo algo que parece increíble:
"Varón esforzado y valiente.”
Pero Gedeón no se veía así.
Él solo podía ver sus limitaciones.
Su debilidad.
Su realidad.
Incluso llegó a decir:
"¿Quién soy yo? Mi familia es la más débil… y yo el menor.”
En otras palabras:
"No soy nadie… no puedo.”
Y aun así… Dios lo eligió.
No porque fuera el más fuerte.
No porque fuera el más preparado.
No porque lo tuviera todo resuelto.
Sino porque Dios no mira como nosotros miramos.
Dios ve lo que puede hacer en ti…
aunque tú todavía no lo veas.
Y entonces comenzó el proceso.
Dios no solo lo llamó…
lo fue formando.
Le enseñó a confiar.
A obedecer.
A dar pasos aun con miedo.
Y cuando llegó el momento de la batalla…
Dios hizo algo que nadie esperaba.
Redujo su ejército.
De miles… a solo 300 hombres.
¿Por qué?
Para que quedara claro que la victoria no venía de la fuerza humana…
sino del poder de Dios.
Y así fue.
Con pocos…
con débiles…
con los que nadie apostaría…
Dios les dio la victoria.
Porque cuando Dios está contigo…
no necesitas tenerlo todo.
Solo necesitas creerle.
A veces te sientes como Gedeón:
Insuficiente.
Inseguro.
Sin las herramientas necesarias.
Pensando que hay otros más capaces… más fuertes… más preparados.
Pero Dios no está buscando perfección.
Está buscando corazones dispuestos.
Personas que, aun con miedo, digan:
"Aquí estoy.”
Porque Dios no llama a los capacitados…
capacita a los que llama.
Tal vez hoy sientes que no puedes.
Que no eres suficiente.
Que lo que tienes no alcanza.
Pero recuerda esto:
Si Dios pudo usar a Gedeón…
también puede usarte a ti.
Porque donde tú ves debilidad…
Dios ve el comienzo de algo grande.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario