Crecen en el miedo, en la apatía, en la ignorancia…
y sobre todo en una sociedad que dejó de pensar y empezó a obedecer.
Por eso el problema nunca es solo quién gobierna,
sino qué clase de ciudadanía lo vuelve posible.
Una sociedad enferma no se cura idolatrando salvadores.
Se cura educando conciencias.
De la red.
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