Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
(1 Reyes 17:6)
Esta historia nos enseña que Dios no está limitado por los recursos humanos. Cuando confiamos en Él y obedecemos Su palabra, Su provisión llega, aun por medios que no esperamos. Tal vez hoy no entiendes cómo Dios suplirá tu necesidad, pero Él ya tiene el camino preparado.
Confía, espera y permanece fiel. El mismo Dios que sustentó a Elías sigue siendo Jehová Jireh hoy.
De la red.
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