Estas palabras no son solo poéticas: encierran una verdad estoica fundamental: eres el resultado de tus decisiones.
Si te saltas el entrenamiento, no es la sesión perdida lo que te perjudica, sino la mentalidad que lo permitió.
Si evitas esa tarea difícil que sabes que debes hacer, el problema no es solo no hacerla, sino la mentalidad que justifica evitar el esfuerzo.
Cada vez que eliges el camino fácil, eliges en quién te conviertes: alguien que evita el trabajo duro, que actúa según sus emociones, que retrocede ante la incomodidad.
Y cuando más adelante sientas que te falta confianza o respeto por ti mismo, recuerda: fue en esos pequeños momentos donde se tomó esa decisión.
“Primero dite a ti mismo quién quieres ser, y luego haz lo que debas hacer.”
— Epicteto
De la red.
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