Chadys (Combo) 2 Libros y CD

Agradezco su aportación


Las donaciones son bienvenidas, y de forma segura a través de PayPal.



Translate

Saludos cordiales:

Saludos amigos del blog!!!! Quiero darles la bienvenida a mi humilde aposento cibernético con el cual comparto desde el año 2009 lo que me apasiona en el mundo de las artes, la historiografía, la música, la literatura y la espiritualidad. Y también escritos originales... Pueden accesar a mi música en Spotify, YouTube y a los interesados en mis publicaciones literarias, las pueden adquirir en su librería preferida en Puerto Rico, Amazon, eBay, o escribiéndome. Muchas bendiciones!

Visitas al blog

domingo, 29 de marzo de 2026

Thomas Midgley Jr., un hombre con plomo.

 

Thomas Midgley Jr. era un ingeniero mecánico convertido en químico que trabajaba para General Motors. En los años 20, los motores de los coches sufrían de "detonación", un golpeteo que reducía su potencia. Midgley descubrió que añadiendo plomo tetraetilo a la gasolina, el ruido desaparecía por completo.

Era un éxito comercial sin precedentes. La gasolina con plomo permitía coches más potentes y eficientes. General Motors y Standard Oil crearon la empresa "Ethyl Corporation". Midgley era aclamado como un genio. Sin embargo, había un pequeño detalle: el plomo es una neurotoxina devastadora.
Los trabajadores de las fábricas de Ethyl empezaron a volverse locos. Sufrían alucinaciones, espasmos y varios murieron. El plomo estaba destruyendo sus sistemas nerviosos. Para calmar a la prensa, Midgley organizó una conferencia de prensa en 1924.

Frente a las cámaras, Midgley se lavó las manos con gasolina con plomo y olió los vapores durante 60 segundos, asegurando que era "completamente seguro". Fue una actuación magistral de relaciones públicas. Lo que el público no supo fue que Midgley pasó los siguientes meses en cama, gravemente envenenado por el plomo, tratando de recuperarse en secreto. El mundo creyó la mentira y, durante los siguientes 60 años, cada coche del planeta escupió partículas de plomo a los pulmones de la humanidad.

Tras el "éxito" del plomo, Midgley fue llamado para resolver otro problema: los refrigeradores. En esa época, las neveras usaban gases tóxicos como el amoníaco o el dióxido de azufre que, si goteaban, mataban a familias enteras mientras dormían.

Midgley inventó el Diclorodifluorometano, mejor conocido como CFC (Freón). Era un gas inerte, no inflamable y, aparentemente, inofensivo para los humanos. Una vez más, Midgley fue el héroe. Los aires acondicionados y los aerosoles conquistaron el mundo gracias a él.Nadie sabía que los CFC, al ser tan estables, no se degradaban. Subían hasta la estratosfera y allí, bajo la luz solar, empezaban a devorar las moléculas de ozono. Sin saberlo, Midgley había creado el arma perfecta para destruir el escudo que protege a la Tierra de la radiación solar.

La vida de Midgley terminó de una forma tan trágica como irónica. A los 51 años, contrajo poliomielitis y quedó paralizado de la cintura para abajo. Siendo un inventor nato, diseñó un complejo sistema de cuerdas y poleas sobre su cama para poder levantarse y sentarse sin ayuda de nadie.

En 1944, Midgley se enredó accidentalmente en las cuerdas de su propia invención. Las poleas que debían darle libertad se convirtieron en un lazo. Murió estrangulado por su propio ingenio. Fue una metáfora cruel de su carrera: sus inventos, diseñados para ayudar, terminaron asfixiando tanto a él como al planeta.

El historiador ambiental J.R. McNeill dijo una vez que Midgley "tuvo más impacto en la atmósfera que cualquier otro organismo vivo en la historia de la Tierra". El plomo de sus gasolinas bajó el coeficiente intelectual de generaciones enteras y los CFC dejaron una cicatriz en el cielo que tardará décadas en sanar.

Hoy, la gasolina con plomo está prohibida en casi todo el mundo y los CFC han sido eliminados, pero las huellas de Midgley siguen en nuestros huesos y en nuestra atmósfera.

A veces la historia no la cambian los imperios… la cambian las personas que, buscando la comodidad inmediata, olvidan mirar las consecuencias a largo plazo.

De la red.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario