En 1913, una coincidencia casi absurda ocurrió en Viena: cinco de las figuras más influyentes del siglo XX vivían a pocos kilómetros entre sí… sin saber que cambiarían el mundo. En esa misma ciudad coincidieron el pintor austriaco (24 años), Joseph Stalin (34), Leon Trotsky (33), Josip Broz Tito (21) y Sigmund Freud (57). Cinco futuros protagonistas de guerras, revoluciones y millones de mu3rtes… concentrados en una sola ciudad.
El pintor austriaco vivía allí desde 1908 intentando ser artista, pero ya había sido rechazado 2 veces por la Academia de Bellas Artes. Sobrevivía vendiendo postales y viviendo en albergues. Ese fracaso en Viena es clave: apenas 20 años después, en 1933, llegaría al poder en Alemania y provocaría una guerra que dejaría más de 60 millones de muertos.
Mientras tanto, Freud ya era una figura consolidada tras más de 50 años en Viena, desarrollando el psicoanálisis. En paralelo, Stalin pasó varios meses en 1913 en la ciudad y se reunió con Trotsky, quien editaba el periódico revolucionario Pravda. Ambos serían rivales directos tras la Revolución Rusa de 1917.
Tito, por su parte, trabajaba como obrero metalúrgico en Viena. Años después lideraría Yugoslavia durante décadas. Lo impactante es que ninguno de ellos tenía aún poder real en 1913… pero en menos de 30 años, todos influirían en conflictos, ideologías o sistemas políticos que marcarían a cientos de millones de personas.
En un radio de pocos kilómetros, durante unos meses de 1913, coincidieron hombres que terminarían definiendo el destino del siglo XX. No se reunieron todos, pero sí coexistieron en el mismo lugar y tiempo… justo antes de que el mundo cambiara para siempre.
De la red.
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