Chadys (Combo) 2 Libros y CD

Agradezco su aportación


Las donaciones son bienvenidas, y de forma segura a través de PayPal.



Translate

Saludos cordiales:

¡Bienvenidos, amigos del blog! Es un placer abrirles las puertas de este espacio que he cultivado desde 2009, un rincón donde convergen mis pasiones por diversas disciplinas humanísticas: las artes, la historiografía, la música, la literatura y la espiritualidad. Con el fin de atesorar, conservar y compartir, recopilo trabajos, obras, escritos y cantos de otros que valoro, y los combino con aportaciones originales que nacen de mi contemplación, estudio, reflexión, arte y creatividad. Para accesar las publicaciones originales debes escribir mi nombre (Chadys) o iniciales (CP) en la barra de búsqueda del blog. Espero puedan disfrutar de este espacio, al igual que disfruto yo al compartirlo con ustedes. También pueden explorar mi música en Spotify y YouTube. Quienes deseen adquirir mis obras literarias y musicales pueden hacerlo a través de su librería preferida, en Amazon, eBay, o contactándome directamente. Gracias por acompañarme en esta saga, un abrazo solidario.

Visitas al blog

domingo, 29 de marzo de 2026

"Biológicamente Inmortales"

 

La mayoría de los animales nacen con un reloj interno que avanza sin pausa. Cada célula envejece, se desgasta y, tarde o temprano, falla. Pero la langosta juega con reglas distintas. En teoría, no está programada para morir de vieja. Su cuerpo no sigue el mismo patrón de envejecimiento que el nuestro, y eso la convierte en una de las criaturas más intrigantes del océano.

Las langostas producen una enzima llamada telomerasa durante toda su vida. Esta sustancia repara los telómeros, las “tapas” del ADN que normalmente se acortan con cada división celular y marcan el envejecimiento. En los humanos, la telomerasa se apaga con el tiempo. En la langosta, permanece activa. El resultado es que sus células no muestran un deterioro progresivo asociado a la edad.

Esto significa que una langosta adulta no se vuelve más lenta, más débil ni más torpe por el paso de los años. De hecho, muchas continúan creciendo y reproduciéndose mientras viven. Desde un punto de vista biológico, no hay una fecha límite natural escrita en su cuerpo. Si no fuera por depredadores, enfermedades o accidentes, podrían seguir existiendo indefinidamente.

Sin embargo, hay una trampa cruel. Para crecer, la langosta debe mudar su caparazón, un proceso extremadamente costoso en energía. Con el tiempo, cada muda se vuelve más peligrosa. No muere por vejez celular, sino por agotamiento físico, infecciones o fallos durante la muda. No envejece… simplemente colapsa.

La langosta es, así, una paradoja viviente. Un animal cuyas células no saben envejecer, pero cuyo cuerpo sigue siendo vulnerable al mundo real. No es inmortal en el sentido mítico, pero sí en el biológico. Una prueba de que, en la naturaleza, vencer al tiempo no siempre significa vencer a la muerte.

De la red.

No hay comentarios:

Publicar un comentario