En 1912, una joven entró en una subasta en Los Ángeles con tan solo 50 dólares que le había pedido prestados a un comerciante local. Eso era todo lo que tenía, y eso era todo lo que necesitaba para marcar la historia.
S nombre era Charlotta Spears Bass, y lo que construyó con esos 50 dólares sacudiría a una ciudad entera, aterrorizaría al Ku Klux Klan y pondría su nombre en la historia como una de las mujeres más valientes de Estados Unidos.
Charlotta aprendió el negocio de la prensa por si misma vendiendo anuncios. Cuando llegó a Los Ángeles, consiguió trabajo en The Eagle, el periódico afro más antiguo de la costa oeste. Su fundador estaba demasiado anciano y con poca vida. Antes de fallecer, le pidió que Charlotta que continuara su legado, pues en ella veía algo distinto que marcaría la diferencia.
Así fue como Charlotta apareció en esa subasta del periodico, lo compró y lo rebautizó días después como The California Eagle, un medio que daría el frente a las injusticias de la época.
Charlotta no le temía a nada y en 1915, denunció agresivamente la película llamada "El nacimiento de una nación" cuando casi nadie se atrevía a alzar la voz.
De esta forma expuso la discriminación laboral y obligó a las empresas más grandes de Los Ángeles a contratar trabajadores afroamericanos.
Cuando descubrió un complot del Ku Klux Klan para inculpar a líderes de su comunidad con crímenes falsos, publicó los nombres de los líderes del grupo, ante esto el KKK la demandó por difamación, y ella el coraje que la caracterizaba, fue a los tribunales y ganó el caso.
La intimidación no se detuvo ahí. Una noche, ocho miembros del Klan se presentaron en su oficina mientras ella estaba sola. Charlotta los recibió en la puerta empuñando una arma. Los hombres se dieron la vuelta y se fueron.
Durante las siguientes décadas, utilizó las portadas de su periódico para luchar contra la los malos actos de la fuerza pública y la segregación en la vivienda.
Para la década de 1930, The California Eagle alcanzó una circulación de 60.000 ejemplares y enn 1952, a una edad en la que la mayoría se jubila, hizo historia al ser nominada como vicepresidenta de los Estados Unidos.
Su lema era simple: "Me atrevo a tener esperanza".
Incluso después de vender su periódico, y tras sobrevivir a años de vigilancia y persecución, pasó su jubilación registrando votantes desde el garaje de su casa hasta su fallecimiento en 1969.
Los libros de historia casi la olvidan. Pero ella estuvo ahí, empujando a su país a ser lo que prometía ser.
De la red.
Historia escrita basada en Bass, C. S. (1960). Forty Years: Memoirs from the Pages of a Newspaper.
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