Nadie imaginaba que el himno que definió el sonido electrónico de los 80 nació en un sótano, con una pareja que acababa de romper su relación sentimental y que no tenía dinero ni para pagar el alquiler.
En 1982, Annie Lennox y Dave Stewart habían terminado su noviazgo, pero decidieron seguir trabajando juntos como músicos. Estaban en un momento oscuro: su primer disco había sido un fracaso y Annie sufría una d3pr3sión profunda. Un día, mientras estaban en un pequeño estudio improvisado, Annie estaba tumbada en el suelo, llorando, pensando que todo había terminado.
Dave, intentando animarla, empezó a jugar con un sintetizador que habían comprado a plazos y un secuenciador de ritmos que apenas sabían usar. De repente, surgió ese latido mecánico y oscuro: "Bum-bum-bum-bum".
Annie, al escuchar ese sonido, se levantó del suelo y dijo: "¿Qué es eso?". Se sentó al teclado y, en un momento de catarsis pura, improvisó la letra: "Dulces sueños están hechos de esto... ¿quién soy yo para estar en desacuerdo?". Era una descripción de su propia lucha por sobrevivir en una industria que los estaba destruyendo.
Lo más asombroso de este golpe de suerte fue:
La famosa línea de sintetizador se logró porque el equipo estaba "fallando" y creaba un eco que no debería estar ahí. En lugar de arreglarlo, decidieron que ese error era el alma de la canción.
La discográfica no quería lanzarla como single porque decían que no tenía estribillo (la canción es un bucle constante), pero las radios empezaron a ponerla por su cuenta debido a la demanda del público.
El video musical, con Annie Lennox de pelo corto y naranja usando un traje de hombre, rompió todos los esquemas de género de la época, convirtiéndola en un icono de la moda instantáneo.
A veces, el arte más poderoso no nace de la felicidad, sino de los escombros de una vida rota. Eurythmics pasó de la miseria absoluta al estrellato mundial gracias a una tarde de desesperación y un sintetizador que no funcionaba del todo bien.
De la red...
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