El 6 de febrero de 1980 Puerto Rico se estremeció con el asesinato de una mujer pobre afropuertorriqueña por parte de la policia durante un desaucio en la comunidad Tocones en el barrio Mediania alta de Loiza. Una disputa legal por un terreno en mediania alta frente a la playa en Loiza con el millonaro Beremundo Quiñones Mojica quien alegaba ser el dueño del terreno en cuestión con Adolfina y su esposo Agustín Carrasquillo Pinet fue el detonante de la tragedia. Adolfina Villanueva y su esposo Agustín Carrasquillo Pinet habían construido su vivienda en ese predio de terreno donde vivian junto a sus seis hijos. Ese predio de terreno según ellos alegaron en el tribunal les pertenecía por ley ya que fue propiedad de sus ancestros donde toda la familia se crió y donde vivieron toda su vida. Debido a que ellos eran una familia pobre y sin recursos perdieron la demanda ante el poder económico de Beremundo Quiñones por lo que el tribunal de Carolina ordenó el desalojo y la destrucción de la vivienda. El 6 de febrero de 1980 a las once de la mañana llego' un contingente de policias y alguaciles a cumplir la orden del tribunal rodeando la vivienda y comenzando hacer disparos de advertencia. Agustin fue herido en una pierna al tratar de salvar a sus dos hijos menores que se encontraban dentro de la casa cuando comenzaron los disparos ya que los mayores se encontraban en la escuela. Adolfina salio con un machete a defender su casa y su familia recibiendo un disparo de escopeta en el pecho que le ocasionó la muerte de parte del sargento Víctor Estrella. Luego de una investigación el sargento Estrella fue acusado por la muerte de Adolfina Villanueva siendo exonerado luego en el juicio que se llevó a cabo en su contra por el jurado. Este suceso sumado a los del Cerro Maravilla ocurrido dos años antes le costo' la reelección al entonces gobernador Carlos Romero Barcelo.
El poeta Edwin Reyes publicó en 1987 su poemario Son cimarrón por Adolfina Villanueva, como testimonio de la barbarie.
Fragmento de Son Cimarrón por Adolfina Villanueva
Adolfina
madre mía
serena llora mi bomba
por tu ternura bravía
negra dura
de Loíza
el plomo de los cobardes
no pudo con tu sonrisa.
Adolfina
vas dormida
como una sangre secreta
que mis versos ilumina
madre brava
flor de ira
los perros que te mataron
tienen la sombra vencida.
viento arena
casuchita
en el huerto de los niños.
retumba la pesadilla
¡ay la tierra
defendida!
una máquina implacable
viene arrasando su orilla.
¡no te asomes
madrecita
que los malos ya nos cercan
con sus botas de ceniza.
como fiera
perseguida
por sus negritos del alma
salió a pelear Adolfina.
con su hombre
decidida
hizo frente a los verdugos
sedientos de sangre limpia.
ya el disparo
la derriba
sobre la arena de plata
cae una flor amarilla.
con las piernas
malheridas
Agustín la sobrevive
en una doble agonía.
como gota
suspendida
el niño que vio la sangre
aguarda la sacudida.
dos hay dentro
sin noticias
tres ajenos en la escuela
y éste que vio la ignominia.
los vecinos
se aproximan
el miedo mide los pasos
que la rabia precipita.
Veré mundo
el matricida
comiendo coco sangriento
ordena desde una esquina.
ya se llevan
la familia
madre muerta y padre herido
casa y corazón en trizas.
los verdugos
ya no miran
el viento de la desgracia
los encoge y los humilla.
Tomado de: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1996281350931621&set=gm.25868851259421386&idorvanity=1869508786448969 y https://www.facebook.com/photo/?fbid=276633390464274&set=a.391012266363201
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