"La arquitectura es un arte visual, y los edificios hablan por sí mismos" - Julia Morgan
Julia Morgan nació en San Francisco en 1872, un mundo donde las reglas eran rígidas y claras. A las mujeres se les permitía coser, decorar o enseñar, pero la ingeniería y la construcción de ciudades eran territorio exclusivo de los hombres. Julia nunca se molestó en discutir con esas normas, simplemente las ignoró por completo.
A los 18 años se matriculó en la Universidad de California en Berkeley. Era la única mujer en aulas llenas de hombres escépticos que apostaban a que no duraría ni un semestre. No solo resistió, sino que se graduó en 1894 como la única mujer de su clase de ingeniería civil.
Su mentor vio su talento y le aconsejó apuntar a lo más alto, a la École des Beaux-Arts de París, la escuela de arquitectura más prestigiosa del planeta. Había un solo problema y es que nunca habían admitido a una mujer en toda su historia.
Julia viajó de todos modos. En 1897, tras mucha presión, la escuela permitió a las mujeres tomar el examen de ingreso. Julia reprobó. Lo intentó seis meses después y volvió a reprobar. Muchos historiadores creen que sus puntuaciones fueron bajadas deliberadamente por el jurado para desanimarla y así evitar aceptarla.
El mensaje era que no la querían ahí.
Pero ella se presentó por tercera vez. En esta ocasión quedó en el puesto 13 de casi 400 aspirantes. La academia no tuvo más remedio que abrirle las puertas. Sin embargo, tenía otro enemigo y era el tiempo. Debía graduarse antes de cumplir los 30 años o sería expulsada por el límite de edad. Julia trabajó y estudió hasta obtener su título apenas un mes antes de su cumpleaños.
De regreso en California consiguió trabajo en una firma de arquitectura. Su jefe elogiaba su brillantez ante los clientes, pero en privado comentó que podía pagarle "casi nada" por el simple hecho de ser mujer. Julia lo escuchó, ahorró su dinero en silencio y se marchó para abrir su propia oficina en 1904, convirtiéndose en la primera arquitecta con licencia del estado.
Entonces llegó el desastre. El 18 de abril de 1906 un terremoto masivo destrozó San Francisco y terminando con la vida de 3.000 personas aproximadamente. Mientras la ciudad ardía y los edificios se derrumbaban, al otro lado de la bahía ocurrió algo extraordinario. El campanario del Mills College, una torre de 22 metros que Julia había diseñado usando hormigón armado, permaneció intacto sin una sola grieta.
Aquella torre que no cayó le trajo la fama inmediata. Los clientes inundaron su oficina. Reconstruyó el Hotel Fairmont, diseñó más de 30 edificios para la YWCA creando espacios seguros para mujeres y dedicó 28 años de su vida a su obra maestra, el Castillo Hearst de 165 habitaciones.
Cuando se retiró en 1951 había diseñado más de 700 edificios. Murió en 1957 y el mundo pareció olvidarla durante décadas, hasta que en 2014 el Instituto Americano de Arquitectos le otorgó póstumamente la Medalla de Oro, su mayor honor. Fue la primera mujer en recibirlo.
Julia Morgan no luchó contra el sistema con discursos o pancartas, ella lo hizo desde su talento construyendo lo mas le apasionaba. Fue subestimada, mal pagada y rechazada, y su respuesta fue la más elegante de todas.
"Mis edificios serán mi legado... hablarán por mí mucho después de que me haya ido" - Julia Morgan
Fuente American Institute of Architects (AIA) / Julia Morgan Papers (Cal Poly). Crónica biográfica sobre una figura histórica de la arquitectura.
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