Tras el cambio de soberanía en 1898, el gobierno de EE. UU. implementó un proceso de «americanización» en la isla. El objetivo era claro: desplazar las costumbres hispanas por las estadounidenses.
La prohibición del legado
En 1902, se aprobó una ley que eliminaba el Día de Reyes como día festivo oficial, intentando sustituirlo por la Navidad (Santa Claus) y el Día de Acción de Gracias. Querían borrar la figura de Melchor, Gaspar y Baltasar para asimilar la cultura local a la del norte.
La respuesta del pueblo
Pero no contaban con la voluntad del pueblo. Los puertorriqueños no solo ignoraron la ley, sino que la desafiaron masivamente:
Las familias siguieron poniendo hierba en cajas de zapatos bajo la cama.
Los comercios cerraban de todos modos, desafiando las órdenes oficiales.
Hubo protestas y un sentimiento de unidad nacional que convirtió la tradición en un símbolo de resistencia.
El triunfo de la tradición
La presión popular fue tan fuerte que el gobierno tuvo que ceder. En 1913, la legislatura se vio obligada a reinstaurar el 6 de enero como día feriado oficial.
Hoy, Puerto Rico tiene una de las Navidades más largas del mundo, no por casualidad, sino porque un pueblo decidió que su identidad no estaba a la venta.
De la red...
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