Durante más de 20 años, el padre mexicano Sergio Gutiérrez Benítez protagonizó una de las historias más increíbles de México.
De día, era un sacerdote católico dedicado a la fe y la caridad; de noche, se convertía en Fray Tormenta, un luchador enmascarado que subía al ring para sostener un orfanato lleno de niños necesitados.
Todo comenzó a inicios de los años setenta, cuando el padre Gutiérrez decidió entregar su
vida a los más vulnerables. En 1973 fundó el hogar La Casa de los Cachorros de Fray Tormenta, en Texcoco, Estado de México.
cuando nació la idea más inesperada: convertirse en luchador profesional.
Inspirado por los héroes de su infancia, se puso una máscara roja y dorada, y bajo el nombre de Fray Tormenta, comenzó a luchar en secreto.
Solo su entrenador y unos pocos amigos conocían su verdadera identidad. Todo lo que
ganaba en los combates incluso en los más peligrosos lo destinaba a comprar comida,
ropa y libros para los más de 250 niños que vivían bajo su cuidado.
Su doble vida se mantuvo en secreto durante casi dos décadas, hasta que su historia salió a la luz y conmovió al mundo entero.
La figura de Fray Tormenta inspiró películas, cómics y documentales, incluyendo la cinta de
Hollywood “Nacho Libre” (2006), basada libremente en su vida.
Hoy, con más de 70 años, Fray Tormenta sigue viviendo en su orfanato, donde aún cuida y guía a decenas de jóvenes.
Muchos de aquellos niños que alguna vez rescató han crecido, estudiado y regresado para ayudar a nuevas generaciones, demostrando que el verdadero poder no está en los golpes,
sino en el amor y la fe que cambian vidas.
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