Georges Lemaître fue un sacerdote católico, físico y astrónomo belga, nacido en 1894. Además de su vocación sacerdotal, tenía una mente brillante para las matemáticas y la ciencia, lo que lo llevó a estudiar en algunas de las universidades más importantes de Europa.
En 1927, Lemaître propuso una idea revolucionaria: el universo no siempre existió como lo conocemos, sino que tuvo un inicio a partir de lo que él llamó el “átomo primigenio”, una teoría que más tarde sería conocida como el Big Bang. En ese momento, muchos científicos pensaban que el universo era estático y eterno, por lo que su propuesta fue recibida con escepticismo.
Lo más impresionante es que Lemaître nunca usó la ciencia para “probar a Dios”, ni usó la fe para manipular la ciencia. Para él, la ciencia explicaba el “cómo” del universo, mientras que la fe respondía al “por qué” de su existencia. Defendía que ambos caminos no se contradicen, sino que se complementan.
Incluso cuando el Papa Pío XII quiso relacionar directamente el Big Bang con la creación bíblica, Lemaître pidió prudencia, recordando que la Biblia no es un libro de ciencia, sino de salvación. Este gesto mostró su enorme honestidad intelectual y su profundo respeto tanto por la fe como por el método científico.
Georges Lemaître nos deja un mensaje claro y actual:
Tomado de: https://www.facebook.com/photo/?fbid=750005961516283&set=a.128632016987017
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