Chadys (Combo) 2 Libros y CD

Agradezco su aportación


Las donaciones son bienvenidas, y de forma segura a través de PayPal.



Translate

Saludos cordiales:

¡Bienvenidos, amigos del blog! Es un placer abrirles las puertas de este espacio que he cultivado desde 2009, un rincón donde convergen mis pasiones por diversas disciplinas humanísticas: las artes, la historiografía, la música, la literatura y la espiritualidad. Con el fin de atesorar, conservar y compartir, recopilo trabajos, obras, escritos y cantos de otros que valoro, y los combino con aportaciones originales que nacen de mi contemplación, estudio, reflexión, arte y creatividad. Para accesar las publicaciones originales debes escribir mi nombre (Chadys) o iniciales (CP) en la barra de búsqueda del blog. Espero puedan disfrutar de este espacio, al igual que disfruto yo al compartirlo con ustedes. También pueden explorar mi música en Spotify y YouTube. Quienes deseen adquirir mis obras literarias y musicales pueden hacerlo a través de su librería preferida, en Amazon, eBay, o contactándome directamente. Gracias por acompañarme en esta saga, un abrazo solidario.

Visitas al blog

lunes, 9 de marzo de 2026

The Runaways - Industria vs. juventud vs. rock.

 


En el rock hay historias que se cuentan como leyenda… y otras que se cuentan como advertencia.
La de Kim Fowley con The Runaways es las dos cosas al mismo tiempo.
Los Ángeles, 1975. La industria quería “algo nuevo” para vender. Y Fowley —productor, cazatalentos, provocador profesional— tuvo una idea explosiva: armar una banda de chicas adolescentes que tocara rock duro, sin pedir permiso.
Así nacen The Runaways: chicas que todavía estaban en edad escolar, pero ya estaban subiéndose a escenarios con guitarras, batería y rabia.
De ese choque sale un himno como “Cherry Bomb”: energía pura, un grito juvenil que el mundo recuerda hasta hoy.
Pero aquí viene la parte que casi nadie quiere mirar de frente: el precio.
Porque una cosa es “descubrir talento”… y otra es controlarlo.
En entrevistas, Cherie Currie contó que lo más duro no era tocar: era el trato. Habló de abuso diario, de humillaciones, y de cómo una adolescente puede normalizar lo que jamás debería ser normal.
Y ahí se ve el choque real:
Industria vs. juventud vs. rock.
La industria quería un producto rápido y rentable.
La juventud era vulnerable: sin experiencia, sin protección, sin poder para negociar.
Y el rock… con toda su libertad… también tenía una zona oscura donde muchos adultos se sentían intocables.
Con los años, esa zona oscura dejó de ser rumor y pasó a ser denuncia pública.
En 2015, la ex bajista Jackie Fuchs acusó a Fowley de una grave agresión sexual ocurrida cuando ella tenía 16 años. Otras personas lo discutieron y hubo versiones cruzadas, pero el punto es este: la conversación cambió para siempre, porque ya no se hablaba solo de música, sino de explotación y daño.
Y después vino otra señal: en 2022, Kari Krome —vinculada a los primeros pasos del proyecto— presentó una demanda bajo la ley de California para víctimas menores, alegando grooming y abuso cuando era adolescente, además de explotación alrededor de su trabajo creativo.
Entonces, ¿qué hacemos con esta historia?
Primero: entender que The Runaways no son “un invento de Fowley”.
Son chicas con talento real que abrieron una puerta que estaba cerrada con candado. Su impacto existe con o sin él.
Segundo: decirlo claro: el éxito no borra el abuso.
Y el mito del rock no puede seguir escondiendo lo que pasaba con menores alrededor de hombres con poder.
Kim Fowley murió en 2015, y su nombre quedó dividido:
para algunos, el tipo que empujó una banda histórica;
para otros, el símbolo de cómo la industria puede devorar la juventud.
La lección es incómoda, pero necesaria:
cuando la música es grande, también debe ser grande la responsabilidad.
Porque el rock puede ser libertad…
pero jamás debería ser una excusa para destruir a quienes recién estaban empezando a vivir.
 
De la red. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario