Hay momentos en la vida en que oramos… y la respuesta parece tardar.
Clamamos, esperamos, confiamos… pero todo alrededor sigue igual.
En esos momentos el corazón puede cansarse.
Podemos preguntarnos si el Eterno nos escuchó, si nuestras oraciones llegaron, o si algo está pasando que no logramos entender.
Pero la fe verdadera muchas veces nace precisamente ahí…
cuando todavía no vemos la respuesta.
La fe no siempre significa ver milagros inmediatos.
Muchas veces significa seguir creyendo mientras esperamos.
— Hebreos 11:1
El Eterno no trabaja solo en lo visible.
Mientras esperamos, Él también está obrando en lo invisible:
formando nuestro carácter, fortaleciendo nuestro corazón y preparándonos para lo que viene.
A veces la respuesta tarda…
pero la fidelidad del Eterno nunca llega tarde.
Si hoy estás esperando algo —una dirección, una provisión, una respuesta, una sanidad— recuerda esto:
El silencio de hoy no significa ausencia de Dios.
Muchas veces significa que Él sigue obrando.
De la red.
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