El explorador que acompañó a Colón terminó sus días como un alfiletero humano, colgado de un árbol y atravesado por cientos de flechas venenosas en las selvas de Colombia.
Juan de la Cosa fue el cartógrafo que dibujó el primer mapa del mundo que incluía a América, pero su final fue todo menos glorioso. En 1510, durante una incursión en territorio de los indígenas turbacos, fue emboscado. Sus hombres huyeron, pero él fue capturado. Los guerreros locales, hartos de las invasiones, decidieron usarlo como un mensaje de advertencia para los que vinieran después.
Cuando sus compañeros regresaron días después para buscarlo, encontraron una escena de pesadilla. El cuerpo de De la Cosa estaba colgado, tan lleno de flechas que parecía un erizo. El veneno había hinchado su cuerpo hasta dejarlo irreconocible. Fue el precio brutal que pagó uno de los hombres más brillantes de su tiempo por subestimar la furia de quienes defendían su tierra.
De la red.
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