Junio de 1808. El general francés Lasalle rodea Zaragoza con 20.000 soldados. La ciudad no tiene guarnición regular. Sus defensores son artesanos, campesinos, frailes y mujeres. El general francés espera rendirse en días. Zaragoza resistirá durante meses, en uno de los episodios más extraordinarios de resistencia civil de la historia europea.
Zaragoza, España, 1808-1809. Dos asedios consecutivos contra una ciudad que se convirtió en símbolo de la resistencia española frente a la invasión napoleónica.
Cuando las tropas de Napoleón cruzaron los Pirineos en 1808 con el pretexto de apoyar a Portugal, nadie esperaba que España se convirtiera en el mayor dolor de cabeza del Imperio. El pueblo español respondió con una guerra de guerrillas y una resistencia feroz que cambió el curso de las campañas napoleónicas. Y Zaragoza fue el símbolo máximo de esa resistencia.
El primer asedio — junio a agosto de 1808
El general Lasalle lanzó el primer ataque el 15 de junio con 20.000 hombres. Los zaragozanos, dirigidos por el general Palafox, construyeron barricadas en las calles, convirtieron cada casa en una fortaleza y lucharon metro a metro. El 14 de agosto, los franceses se retiraron. Una ciudad sin ejército regular había repelido al ejército más poderoso del mundo.
El segundo asedio — diciembre 1808 - febrero 1809
Napoleón, furioso, envió al mariscal Soult con 35.000 soldados. El segundo asedio fue una pesadilla. Los franceses no pudieron tomar la ciudad desde fuera —tuvieron que combatir casa por casa, calle por calle, en un infierno de guerra urbana que duró 54 días. La epidemia de tifus mató a más defensores que los cañones franceses. El 21 de febrero de 1809, Zaragoza cayó —pero solo porque los supervivientes ya no podían físicamente seguir combatiendo.
Los héroes del pueblo
Agustina de Aragón continuó disparando el cañón tras la muerte de su esposo artillero y se convirtió en símbolo de la resistencia. Fray Juan de los Ángeles organizó la defensa del convento de Santa Engracia y alentó al pueblo a resistir. Hombres, mujeres y niños construyeron barricadas y lucharon codo con codo en lo que fue una de las primeras guerras urbanas totales de la historia moderna.
Lo que pocos saben...
Napoleón, al conocer el resultado del segundo asedio, pronunció una frase que reveló el impacto psicológico de la resistencia zaragozana: "Hemos perdido más hombres ante sus murallas que en muchas batallas campales." Los Sitios de Zaragoza fueron estudiados durante décadas en las academias militares europeas como ejemplo de resistencia urbana. La ciudad pagó un precio brutal: se estima que murieron entre 50.000 y 60.000 personas —entre combatientes y civiles— en los dos asedios, de un total de 55.000 habitantes. Casi la ciudad entera.
De la red.
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