Año 800 antes de Cristo. Un grupo de barcos de quilla plana y vela cuadrada entra en el estrecho de Gibraltar. A bordo, mercaderes de Tiro y Sidón —ciudades del actual Líbano— con cargamentos de cerámica fina, telas teñidas de púrpura, aceite y vino. Vienen a comerciar con los tartesios. Y se quedan.
Costa mediterránea y atlántica de la Península Ibérica, siglos IX-VI a.C. El primer contacto documentado entre la Península y el mundo mediterráneo oriental — y sus consecuencias que llegan hasta hoy.
Los fenicios son el pueblo más viajero del mundo antiguo. Navegantes sin rival, comerciantes extraordinarios, fundadores de colonias desde el Líbano hasta el Atlántico. Su llegada a la Península Ibérica no fue una conquista militar sino una expansión comercial —vinieron a hacer negocios, se instalaron en las costas y dejaron una huella que persiste en la toponimia, la cultura y el ADN de los españoles de hoy.
Las ciudades que fundaron
Hacia el año 800 a.C., los fenicios fundaron Gadir —la actual Cádiz— en una isla frente a la desembocadura del Guadalquivir. Es una de las ciudades más antiguas de Europa occidental aún habitada. Fundaron también Málaka —la actual Málaga—, Sexi —la actual Almuñécar— y Sex —la actual Almuñécar—, entre otras. Cada una era un punto de apoyo para el comercio de metales preciosos con el interior.
Lo que trajeron a la Península
Los fenicios introdujeron en Hispania la escritura alfabética —la base del alfabeto ibérico y, a través de él, del latín y de todas las lenguas romances. Trajeron técnicas avanzadas de alfarería, la producción de aceite de oliva a escala industrial, el cultivo de la vid, la salazón del pescado —que se convertiría en una industria fundamental de la costa andaluza durante siglos— y el famoso color púrpura extraído de un molusco del Mediterráneo, el múrex.
El legado invisible
La influencia fenicia en la cultura ibérica fue tan profunda que resulta difícil separar lo que es "originalmente ibérico" de lo que llegó del Levante mediterráneo. Los pueblos ibéricos adoptaron técnicas de escritura, modelos religiosos, estilos artísticos y formas comerciales fenicias y los transformaron en algo propio. La Dama de Elche, uno de los iconos del arte ibérico, muestra influencias fenicias y orientales evidentes en su tocado y su joyería.
Lo que pocos saben...
El nombre "España" podría tener origen fenicio. Una de las etimologías más aceptadas por los lingüistas deriva "Hispania" de una raíz fenicia que significaría "tierra de conejos" o "costa lejana" —aunque el debate etimológico continúa entre los especialistas. Lo que sí es seguro es que los fenicios llamaban a la Península Ibérica "I-Shaphan" —la isla o tierra de los hyraces (animales similares a los conejos). Los romanos latinizaron este nombre como "Hispania" y de ahí vienen "España" y "Espagne".
De la red.
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