Un enemigo no te traiciona,
un desconocido no te traiciona,
te traiciona quien se sentaba contigo, quien comía contigo, quien te llamaba amigo, familia o amor.
Pero la lección más importante no es que existan personas así, la lección es que tú no puedes dar acceso ilimitado a tu vida a todo el mundo.
Hay personas que se equivocan y se arrepienten,
pero hay personas que se equivocan, te lastiman, se van, y cuando les conviene quieren volver como si nada hubiera pasado.
Y ahí es donde entra algo muy importante: la memoria y el amor propio.
Ser buena persona no significa ser tonto.
Perdonar no significa olvidar.
Y dar otra oportunidad no significa volver a confiar igual.
Hay personas que pueden volver a hablar contigo,
pero ya no pueden volver a tu mesa
Hay personas que pueden volver a tu vida,
pero ya no pueden volver a tu confianza.
Porque la confianza es como un papel,
cuando se arruga puedes volver a estirarlo, pero nunca vuelve a quedar igual.
Aprende esto en la vida:
No todos los que vuelven merecen volver a entrar.
A veces no tienes que cerrar la puerta con rabia,
solo tienes que cerrar la puerta con dignidad y en silencio.
De la red.
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