Hay una verdad dura en la vida que nadie quiere escuchar:
no todo lo que te pasa es justo, pero todo lo que te pasa te enseña algo.
A veces te toca perder cuando diste todo,
a veces te fallan cuando fuiste leal,
a veces te rompen el corazón cuando solo querías amar
,
y en esos momentos uno se pregunta:
¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto?
Pero la vida no siempre te da lo que mereces,
te da lo que necesitas para crecer.
Las personas fuertes no nacen fuertes.
Se hacen fuertes cuando la vida las golpea,
cuando tienen que levantarse solas,
cuando lloran en silencio,
cuando sienten que ya no pueden más…
y aun así, siguen caminando.
Eso se llama resiliencia.
Es la capacidad de romperte y aun así reconstruirte,
de caerte y volver a levantarte,
de perder y volver a intentarlo,
de llorar y aun así sonreír.
Porque al final entiendes algo muy grande:
No era para destruirte, era para construirte.
Y un día mirarás atrás y dirás:
“Todo lo que dolió,
todo lo que perdí,
todo lo que lloré…
me convirtió en la persona fuerte que soy hoy.”
La vida no siempre es justa,
pero siempre es maestra.
Y las personas que resisten,
que aguantan,
que siguen…
son las que terminan cambiando su destino.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario