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¡Bienvenidos, amigos del blog! Es un placer abrirles las puertas de este espacio que he cultivado desde 2009, un rincón donde convergen mis pasiones por diversas disciplinas humanísticas: las artes, la historiografía, la música, la literatura y la espiritualidad. Con el fin de atesorar, conservar y compartir, recopilo trabajos, obras, escritos y cantos de otros que valoro, y los combino con aportaciones originales que nacen de mi contemplación, estudio, reflexión, arte y creatividad. Para accesar las publicaciones originales debes escribir mi nombre (Chadys) o iniciales (CP) en la barra de búsqueda del blog. Espero puedan disfrutar de este espacio, al igual que disfruto yo al compartirlo con ustedes. También pueden explorar mi música en Spotify y YouTube. Quienes deseen adquirir mis obras literarias y musicales pueden hacerlo a través de su librería preferida, en Amazon, eBay, o contactándome directamente. Gracias por acompañarme en esta saga, un abrazo solidario.

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jueves, 2 de abril de 2026

La respuesta del silencio...

 


No todo merece respuesta, y entender eso es una forma de poder. Hay provocaciones que no buscan diálogo, buscan reacción. Y cuando caes en ese juego, ya perdiste, aunque creas que “ganaste” la discusión.
Responder a todo es vivir a la defensiva. Es permitir que cualquiera tenga acceso a tu tiempo, a tu energía y a tu equilibrio. Y la mayoría no quiere entenderte, quiere alterarte. No es personal, es falta de nivel.
El silencio no siempre es ausencia, muchas veces es decisión. Es elegir no rebajarte, no desgastarte, no entrar en dinámicas que no te aportan nada. Porque hay conversaciones que no elevan, solo arrastran.
No contestar no es no saber defenderse. Es saber cuándo no vale la pena hacerlo. Porque defenderte frente a quien no entiende, no escucha o no quiere comprender… no es defensa, es desgaste inútil.
Hay personas que viven del conflicto, que necesitan ruido para sentirse presentes. Y cuando no reaccionas, les quitas lo único que tienen: tu atención. Por eso el silencio incomoda tanto, porque no pueden manipular lo que no responde.
Bajar al nivel de quien actúa sin criterio no te hace más fuerte, te hace igual. Y una vez que entras ahí, cuesta salir sin haber perdido algo. La diferencia no se demuestra hablando más alto, se demuestra sabiendo cuándo no hablar.
Al final, el verdadero control no está en lo que dices, sino en lo que decides no decir. Porque el silencio bien usado no es debilidad… es una forma de respeto hacia ti mismo que pocos saben sostener.
 
De la red. 

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