Durante casi 40 años, la Iglesia católica tuvo tres papas simultáneos. Y cada uno excomulgó a los otros dos.
1378. El Papa Gregorio XI acaba de devolver la sede papal a Roma después de 70 años en Aviñón. Muere poco después. Los cardenales, presionados por la multitud romana, eligen a un italiano — Urbano VI — que resulta ser autoritario e irascible. Los cardenales franceses se arrepienten casi de inmediato.
Solución: eligen a otro papa. Un francés, Clemente VII, que se instala en Aviñón.
Ahora hay dos papas. Cada uno afirma ser el único legítimo. Cada uno excomulga al otro. Los reinos europeos toman partido según sus intereses políticos: Francia y sus aliados apoyan a Aviñón; Inglaterra, el Sacro Imperio y gran parte de Italia apoyan a Roma.
En 1409, para resolver el escándalo, un concilio elige a un tercer papa — Alejandro V. Pero los otros dos se niegan a renunciar. Hay ahora tres papas simultáneos.
La situación dura hasta 1417, cuando el Concilio de Constanza depone a los tres pontífices rivales y elige a Martín V como único papa legítimo. El cisma termina después de 39 años de escándalo que han minado profundamente la autoridad de la Iglesia.
Lo que muy pocos saben: el último papa del Cisma, Benedicto XIII — un aragonés conocido como "el papa Luna" — se refugió en el castillo de Peñíscola, en la costa valenciana, y se negó a abdicar hasta su muerte en 1423, seis años después de que el concilio lo hubiera depuesto. Murió convencido de ser el único papa legítimo. Algunos cardenales eligieron a un sucesor que mantuvo la línea hasta 1430. El Cisma de Occidente sembró la semilla que décadas después florecería en la Reforma protestante.
¿Sabías que el Cisma de Occidente duró casi 40 años con tres papas excomulgándose mutuamente?
De la red.
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