La verdadera educación y la verdadera grandeza de una persona no se nota cuando todo le va bien, se nota cuando pierde, cuando se equivoca, cuando fracasa y aun así mantiene la calma y la dignidad.
Perder en silencio no significa debilidad, significa madurez. Porque las personas inteligentes, cuando pierden, observan, aprenden, corrigen y regresan más fuertes.
Y ganar en silencio tampoco significa falta de alegría, significa humildad. Porque la gente sabia sabe que hoy puede estar arriba y mañana abajo, y por eso nunca humilla, nunca presume, nunca hace sentir menos a nadie.
La vida da muchas vueltas.
Hoy ganas tú, mañana puede ganar otro.
Hoy pierdes, mañana puedes ganar.
Por eso hay que aprender a mantener la misma humildad cuando estás arriba y la misma dignidad cuando estás abajo.
La elegancia no está en la ropa, está en el comportamiento.
Se ve en cómo hablas,
en cómo tratas a los demás, en cómo pierdes,
y en cómo ganas.
Cualquiera celebra cuando gana,
cualquiera se queja cuando pierde,
pero muy pocas personas saben ganar sin orgullo y perder sin resentimiento.
Y esas son las personas que realmente son grandes, aunque no hagan ruido, aunque no presuman, aunque no hablen mucho… porque su grandeza se nota en su actitud, no en sus palabra.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario