El árbol no empuja la fruta podrida, simplemente deja que el tiempo haga su trabajo. Y así es la vida con las personas, con las mentiras, con las traiciones y con las malas acciones.
La gente que hace daño tarde o temprano se queda sola.
La gente que miente tarde o temprano se descubre.
La gente que traiciona tarde o temprano pierde la confianza.
La gente que actúa mal tarde o temprano paga las consecuencias.
Por eso la gente inteligente no pierde tiempo en venganza, pierde tiempo en crecer, en mejorar, en trabajar, en ser feliz.
La venganza te ata al pasado,
el rencor te envenena por dentro,
pero la indiferencia y el crecimiento te liberan.
Deja que la vida, el tiempo y las acciones hablen por sí solas.
Tú concéntrate en ser mejor persona, en vivir en paz, en avanzar.
Recuerda esto siempre:
El tiempo no se equivoca,
la vida no se olvida,
y cada persona termina recogiendo lo que sembró.
De la red.
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