En 1492, el mismo año que Colón llegaba a América,
Isabel la Católica firmó otro decreto.
Uno del que España tardó siglos en recuperarse.
El Edicto de Granada ordenaba la expulsión
de todos los judíos del reino.
Más de 100.000 personas.
Médicos, astrónomos, financieros, comerciantes,
intelectuales que llevaban siglos construyendo
la riqueza y el conocimiento de España.
Expulsados en cuestión de meses.
Las razones oficiales eran religiosas.
La Inquisición presionaba para "purificar" la fe.
Se acusaba a los judíos de corromper a los conversos.
Pero detrás había también intereses económicos:
apoderarse de la riqueza acumulada por las comunidades judías.
El resultado fue catastrófico para España.
Los judíos expulsados encontraron refugio
en el Imperio Otomano, en Italia, en el norte de África.
Se llevaron consigo sus conocimientos,
sus redes comerciales, su capital.
El Imperio Otomano los recibió con los brazos abiertos.
El sultán Bayaceto II supuestamente dijo:
"¿Llamáis sabio a Fernando?
Él empobrece su reino y enriquece el mío."
España perdió en un solo decreto
a algunos de sus mejores astrónomos,
médicos de referencia,
y una parte esencial de su tejido económico.
Una decisión tomada en nombre de la fe
se convirtió en uno de los mayores errores
estratégicos de la historia española.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario