Durante el asedio, una epidemia de Peste Negra estalló entre los sitiadores. Según el cronista Gabriele de' Mussi, los mongoles habrían catapultado cadáveres infectados por encima de las murallas de la ciudad, con la intención de contagiar a los defensores.
Aunque algunos historiadores debaten la veracidad o el impacto real de esta táctica, el episodio es significativo porque:
Representa uno de los primeros casos documentados de uso deliberado de enfermedad como arma.
También contribuyó a la propagación de la peste hacia Europa, cuando los habitantes de la ciudad huyeron por mar. Sin saberlo, llevaban consigo la peste, lo que propició la propagación de la epidemia a Europa. A medida que estos barcos atracaban en diversos puertos del Mediterráneo, la Peste Negra comenzó a extenderse por el continente, dando lugar a una de las pandemias más mortíferas de la historia.
En síntesis, el sitio de Caffa no solo fue un conflicto militar, sino también un punto clave en la historia de las epidemias, donde la guerra y la enfermedad se entrelazaron de forma devastadora.
De la red.
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