"La teología de la liberación es un mal vecino" - Nelson Rockefeller
El Peligro de Pensar: ¿Por qué Rockefeller llamó "peligrosa" a la Iglesia Católica?
Si creías que el Informe Rockefeller de 1969 era solo un aburrido manual de economía, te perdiste la parte donde un magnate de Wall Street comenzó a sudar frío por culpa de unos sacerdotes. En este capítulo de nuestra serie, bajamos al sótano de la geopolítica para entender por qué, para el poder de Washington, el mayor riesgo de seguridad nacional no eran los tanques, sino una Iglesia que había decidido enseñar a la gente a leer su propia realidad.
1. El fin del "aliado seguro"
Durante siglos, la receta para el control en América Latina fue sencilla: terratenientes, militares y la Iglesia Católica trabajando "hombro con hombro" para mantener la estabilidad. Pero al regresar de su gira en 1969, Nelson Rockefeller le soltó una bomba a Richard Nixon: esa Iglesia ya no era un aliado confiable.
Rockefeller notó algo que hoy parece obvio, pero que en plena Guerra Fría era aterrador: el catolicismo estaba rompiendo con su pasado de sumisión. La Iglesia se había transformado en una "fuerza dedicada al cambio —cambio revolucionario, si fuese necesario—".
2. El "Efecto Medellín": Cuando el Evangelio se volvió social
¿Qué hizo que Rockefeller apretara el botón de pánico? La respuesta está en la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968). Allí, el catolicismo dio un giro radical hacia la justicia social y la Teología de la Liberación.
Rockefeller fue brutalmente honesto en su diagnóstico. Llamó al catolicismo un "centro peligroso de revolución potencial". ¿Su crimen? Según el informe, la Iglesia se había vuelto "peligrosa" porque "educa a los pueblos, les da cultura, les hace pensar y les anuncia la inalienable dignidad de los hombres". Para un imperio que necesitaba mano de obra dócil y recursos baratos, un campesino que se sabe digno es una amenaza sistémica.
3. La vulnerabilidad a la "penetración subversiva"
El informe sentenció que la Iglesia se había vuelto "vulnerable a la penetración subversiva". Rockefeller temía que el idealismo de los sacerdotes jóvenes, similar al de los estudiantes, fuera explotado como un motor revolucionario para destruir el orden existente.
Lo que realmente aterraba a Washington no era que los curas se volvieran marxistas, sino que estaban usando el lenguaje del Evangelio para validar la resistencia contra las dictaduras y el sistema económico. Si el Dios de los católicos ahora estaba del lado de los oprimidos, Estados Unidos necesitaba un "Dios" diferente.
4. La solución: Fabricar un "otro tipo de cristiano"
Como el catolicismo ya no garantizaba el statu quo, Rockefeller no se limitó a quejarse. Recomendó una reconfiguración religiosa total. El plan fue quirúrgico: era preciso reemplazar a los católicos latinoamericanos por "otro tipo de cristianos".
Este es el origen de la promoción masiva de las "sectas" fundamentalistas y del movimiento carismático proveniente de EE. UU.. El objetivo era inyectar una fe que enfocara la salvación en el "más allá" o en la prosperidad individual, neutralizando la peligrosa idea católica de transformar la sociedad en el "más acá".
Reflexión final: Rockefeller no odiaba la fe; temía la conciencia. Al llamar "peligrosa" a la Iglesia, le otorgó el mayor cumplido que un sistema opresor puede dar: admitir que nada es más disruptivo que un pueblo que recupera su dignidad y comienza a pensar por sí mismo. Las consecuencias de ese diagnóstico las seguimos viviendo hoy en cada esquina del continente donde la religión se usa para adormecer, en lugar de para liberar.
Tomado de: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1224909106513313&set=a.482701794067385
No hay comentarios:
Publicar un comentario