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viernes, 6 de febrero de 2026

El empresario que decidió darle a Dios el 90%


Robert Gilmour LeTourneau fue un inventor y empresario estadounidense del siglo XX. No nació en riqueza. De hecho, fracasó varias veces en negocios y estuvo al borde de la quiebra.
En medio de una crisis financiera, alguien le regaló una Biblia. Él comenzó a leer especialmente Proverbios y los Evangelios. Allí se encontró con principios que transformaron su manera de ver el dinero:
“Honra al Señor con tus bienes…” (Proverbios 3:9)
La parábola de los talentos
La enseñanza sobre ser fiel en lo poco
LeTourneau entendió algo que cambió su vida: el dinero no era suyo, era de Dios; él solo era administrador.
Tomó una decisión radical: empezó dando el 10% de sus ganancias, luego el 20%, el 50%… hasta que llegó a vivir con el 10% y donar el 90% de sus ingresos.
Mientras más daba, su empresa crecía. Se convirtió en uno de los mayores fabricantes de maquinaria pesada del mundo. Registró más de 300 patentes y llegó a ser millonario. Pero lo más impactante es que financió universidades, misiones y obras cristianas alrededor del mundo.
Cuando le preguntaban cómo logró tanto éxito, respondía:
“Yo no le doy el 90% a Dios. Dios me deja quedarme con el 10%.”
La enseñanza
La Biblia no lo hizo millonario por arte de magia.
Lo que lo transformó fue:
• Cambiar su mentalidad.
• Administrar con excelencia.
• Trabajar con diligencia.
• Ser íntegro.
• Ser generoso.
Cuando aprendes a administrar, a trabajar con diligencia, a ser íntegro y a poner a Dios primero, tu relación con el dinero cambia. Ya no lo persigues con ansiedad; lo manejas con propósito.
Muchos quieren la bendición financiera sin el carácter que la sostiene. Sin embargo, la Biblia primero forma el corazón y luego enseña a manejar los recursos.
Porque la verdadera prosperidad no empieza en la cuenta bancaria, empieza en el alma.
Y cuando el corazón está en orden, las decisiones también lo estarán.
Y algo clave: no puso su corazón en el dinero.
Porque Jesús fue claro:
“Busquen primero el Reino de Dios…” (Mateo 6:33)
Y muchas veces, cuando el corazón está en el lugar correcto, lo demás llega como consecuencia.
 
Tomado de: https://www.facebook.com/photo/?fbid=122307244040033089&set=a.122185197404033089 
 

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