A LOS 50 EMPIEZA LA VERDAD
A los 50 no empieza tu final.
Empieza, por fin, tu vida.
Y aquí te explico por qué…
Eras lo que tu familia decidió.
Lo que la escuela moldeó.
Lo que la sociedad permitió.
Seguías el camino marcado.
Sin cuestionar.
Sin elegir.
Sin escucharte.
Te rompías para agradar.
Te cambiabas para pertenecer.
Aceptabas trabajos que no te llenaban.
Amabas personas que no te amaban igual.
Te convertías en versiones que ni reconocías…
Todo por no quedarte solo.
Ganar dinero.
Casarte.
Tener hijos.
Demostrar que “vas bien”.
Vivir la vida que otros soñaron para ti…
aunque por dentro estuvieras vacío.
Y no.
No es una crisis.
Es un despertar.
Porque ya te cansaste de mentirte.
De cargar expectativas ajenas.
De sostener relaciones que te drenaban.
De trabajos que apagaban tu alma.
De ignorarte.
Ya pagaste el precio.
Esa que callaste por décadas.
Esa que susurra:
Y ahí… todo cambia.
Tienes dos caminos:
Haces lo que siempre pospusiste.
Rompes con lo que te está matando por dentro.
Empiezas de nuevo.
Aunque nadie lo entienda.
Aunque tengas miedo.
Porque ahora… te eliges.
Y pasas tu vida convenciéndote de que:
“Conformarse es normal.”
“Así es la vida.”
“No se puede más.”
Aprendes a vivir con tristeza silenciosa.
Con sueños enterrados.
Con un vacío disfrazado de rutina.
A los 50 no empieza el final.
Empieza el capítulo donde:
Sin culpa.
Sin miedo.
Sin máscaras.
A los 50 …
Ya no buscas aprobación.
Buscas paz.
Ya no persigues aplausos.
Buscas sentido.
Ya no sobrevives.
Empiezas a vivir.
Porque por fin entendiste algo:
De la red...
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