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domingo, 10 de junio de 2012

¡PITIRRE! - José de Diego


¡PITIRRE!

Cada guaraguao tiene su pitirre.
(Adagio Puertorriqueño)

Una cruz negra en el fondo del cielo sus brazos extiende
y en círculos lentos
desciende.

Estrechan al monte, de cumbre a cimientos,
las raíces torcidas
de una ceiba fecunda y pomposa,
que esparce a los vientos
ingrávidos copos volátiles de algodón de rosa.

Entre dos de sus ramas floridas
salta un pitirre custodio del nido que posa.

La cruz se alargaba
sobre los brazos batientes y, encesa
de lumbres de oro la pupila brava,
el guaraguao inquiría en las sombras del monte su presa...

Súbito un grito el aire atraviesa...
Lleva erigida el pitirre la punta sutil de un florete
y ¡pitirre! resuena su grito,
cada vez que el audaz pajarito
como una rígida flecha al cuello del monstruo acomete.

Denso, enorme, mudo,
girar no puede en su torno el feroz carnicero;
de su turbión de aletazos al ímpetu rudo
escápase en vívidas fugas el raudo guerrero,
hasta que le hunde en los ojos dos veces el pico de acero
y dos veces ¡pitirre! proclama triunfante su clarín agudo.

El vencedor fatigado en el nido reposa,
la ceiba florida
esparce a los vientos sus copos de algodón de rosa
y, al pasar a través de una nube encendida,
resalta un instante y se pierde en el cielo una cruz dolorosa...

¡Cívico pitirre, enseñanza gloriosa
que funde en un solo ideal el amor y el honor de la vida!

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