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miércoles, 13 de mayo de 2026

Khaled Abdul-Wahab y el riesgo del refugio...

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Terminó la cena, sonrió al oficial nazi y salió a salvar a 25 personas.

En 1942, Túnez estaba bajo ocupación alemana. Las familias judías vivían con miedo, muchas habían sido expulsadas de sus casas y miles de hombres fueron enviados a trabajos forzados. En ese ambiente, una frase dicha durante una cena pudo haber condenado a una familia entera.

Khaled Abdul-Wahab, un tunecino musulmán de 31 años, escuchó a un oficial alemán hablar de una mujer judía a la que pensaba llevarse. Khaled la conocía. En lugar de reaccionar, mantuvo la calma, terminó la cena y esperó el momento exacto.

Esa misma noche condujo hasta la casa de la familia y llamó a la puerta.

No les pidió explicaciones. No les dio tiempo para preparar nada. Solo les dijo que debían irse de inmediato.

Se llevó a 25 personas, entre ellas mujeres, ancianos y niños, y las escondió en la granja de su familia. Durante meses les dio refugio, comida y silencio. Cada día podía ser descubierto. Cada visita de soldados alemanes podía terminar en tragedia. Pero en aquella casa, nadie fue entregado.

Cuando los aliados liberaron Túnez en 1943, las familias salieron con vida.

Khaled volvió a su vida normal. No buscó honores, no contó su historia como hazaña y ni siquiera su propia familia conoció completamente lo que había hecho. Murió en 1997, llevándose el secreto con él.

Años después, su hija descubrió la verdad por testimonios de sobrevivientes. Supo que su padre había protegido a 25 judíos durante uno de los momentos más oscuros del siglo XX.

La historia de Khaled Abdul-Wahab recuerda algo poderoso: hay personas que no necesitan proclamarse héroes para actuar con grandeza. Ven el peligro, abren una puerta y hacen lo correcto, incluso cuando el mundo entero parece haber olvidado cómo hacerlo. 

De la red.  

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