En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, los británicos necesitaban ocultar dónde atacarían después. Su verdadero objetivo era Sicilia, pero necesitaban convencer a Alemania de que la invasión ocurriría en otro lugar.
Entonces idearon un engaño extraordinario: Operación Mincemeat.
Utilizaron el cadáver de un hombre, lo vistieron como oficial británico y construyeron para él una identidad ficticia: “Mayor William Martin”. Junto al cuerpo colocaron documentos falsos que sugerían que los Aliados planeaban atacar Grecia, no Sicilia.
Después, el cuerpo fue dejado frente a las costas españolas para que aquellos documentos terminaran llegando a manos de la inteligencia alemana.
Y funcionó.
Los alemanes consideraron auténtica la información y desplazaron fuerzas hacia Grecia, Cerdeña y los Balcanes. Mientras tanto, el 10 de julio de 1943, los Aliados desembarcaron en Sicilia. El Imperial War Museums señala que la operación ayudó a preservar el elemento sorpresa de la invasión.
La parte más inquietante de la historia es ésta:
un hombre que había muerto terminó participando en una de las operaciones de engaño más célebres de la Segunda Guerra Mundial.
¿Tú habrías sospechado que aquellos documentos encontrados junto a un cadáver podían formar parte de una operación de inteligencia?
Fuentes: Imperial War Museums; The National Archives del Reino Unido.
De la red.
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