La venganza es una trampa silenciosa que destruye tanto a quien la sufre como a quien la ejecuta. Esta frase nos advierte sobre el peligro oculto de devolver un golpe: el daño que buscamos infligir a otros termina por consumimos a nosotros mismos.
Cuando decides vengarte, el rencor se convierte en tu dueño. Inviertes tu tiempo, tus pensamientos y tu energía en alimentar el odio. Mientras la otra persona sigue con su vida, tú te encierras en una prisión mental de amargura y frustración.
Por eso la advertencia de cavar dos tumbas es tan real. La primera tumba es para aquel que te hizo daño, el blanco de tu ataque. La segunda tumba, la más trágica, es para tu propia paz interior, tu bondad y tu libertad emocional.
El verdadero poder no consiste en destruir a quien te ofendió, sino en negarte a ser corrompido por él. Soltar el deseo de venganza es el único camino para salir ileso. Dejar ir el rencor te devuelve la vida y te permite empezar de nuevo sin cargas pesadas.
Si el rencor te pide guerra,
con afán de castigar,
vas a un paso de odiar
y al abrir la misma tierra,
tu propia alma se encierra.
Que al final de la jornada,
por tu propia y mala espada,
caerás en la honda fosa
de tu inútil saña furiosa,
quedará tu cruz marcada.
Si pretendes dar la muerte
con sed de mal a la par,
vas buscando lastimar
y al voltearse de repente
la maldad que está presente.
Porque al planear la emboscada
con la mente envenenada,
el abismo que hoy levantas
hundirá tus propias plantas,
quedará tu cruz marcada.
con sed de mal a la par,
vas buscando lastimar
y al voltearse de repente
la maldad que está presente.
Porque al planear la emboscada
con la mente envenenada,
el abismo que hoy levantas
hundirá tus propias plantas,
quedará tu cruz marcada.
Cuando cavas una fosa
para herir a tu rival,
vas buscando el golpe fatal
con la idea rencorosa,
mas la vida es misteriosa.
Y al mirar la doble entrada,
la otra tumba preparada
es la sombra que te espera
por tu oscura y mala era,
quedará tu cruz marcada.
para herir a tu rival,
vas buscando el golpe fatal
con la idea rencorosa,
mas la vida es misteriosa.
Y al mirar la doble entrada,
la otra tumba preparada
es la sombra que te espera
por tu oscura y mala era,
quedará tu cruz marcada.
El veneno que has querido
para el pecho de otro dar,
hoy te vuelve a castigar
en tu propio y hondo nido,
por tu orgullo malherido.
Que el rencor no deja nada
sino el alma ya quebrada,
y al final de tu porfía,
sin luz propia ni alegría,
quedará tu cruz marcada.
para el pecho de otro dar,
hoy te vuelve a castigar
en tu propio y hondo nido,
por tu orgullo malherido.
Que el rencor no deja nada
sino el alma ya quebrada,
y al final de tu porfía,
sin luz propia ni alegría,
quedará tu cruz marcada.
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