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jueves, 25 de junio de 2026

El primer partido de baloncesto (1891)

 Puede ser una imagen de texto que dice "ይ HISTORIAINÉDITA NÉDITA HISTO 3 El baloncesto cumple 134 años: el gran invento de James Naismith cuyo primer partido "fue una matanza""

En diciembre de 1891, el profesor James Naismith clavó dos canastas de duraznos en los balcones de un gimnasio en Massachusetts. Tenía un problema urgente: sus alumnos estaban atrapados por el gélido invierno y la energía acumulada amenazaba con destruir el orden del campus. Necesitaba un juego bajo techo que fuera rápido y que no requiriera la fuerza bruta del rugby o el fútbol americano. Redactó trece reglas básicas, lanzó una pelota de fútbol hacia el aire y dio inicio al primer partido de baloncesto de la historia. Lo que Naismith imaginó como un pacífico ejercicio de destreza se transformó de inmediato en una carnicería total.

El reglamento inicial tenía un vacío legal gigantesco: no prohibía el contacto físico salvaje. Cuando los dieciocho estudiantes se disputaron el balón, los instintos más primitivos salieron a la luz. Al no poder correr con la pelota en las manos, los jóvenes optaron por neutralizar a los rivales a golpes. En pocos minutos, el gimnasio de Springfield se convirtió en un campo de batalla. Los jugadores se tacleaban, se pateaban en el suelo y se daban puñetazos directos al rostro. El saldo de aquel histórico debut fue aterrador: un hombro dislocado, un estudiante inconsciente tras recibir un golpe seco y varios ojos morados que tardarían semanas en sanar. El propio Naismith confesó más tarde en sus diarios que aquello había sido una auténtica matanza. El marcador final reflejó el caos absoluto: un humillante uno a cero.

A pesar de la sangre y el dolor, el juego resultó ser adictivo. Los alumnos rogaron por volver a jugar al día siguiente. Naismith entendió que el invento tenía un potencial enorme, pero requería control inmediato. Modificó las reglas para sancionar los empujones y obligó a botar el balón para avanzar. Cada partido era un espectáculo logístico: cada vez que alguien encestaba, un conserje debía subir con una escalera de mano para recuperar la pelota de la canasta cerrada. Hoy, ese violento experimento es una industria de miles de millones de dólares. Detrás de los lujos de la NBA, se esconde un origen salvaje.

De la red.

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