
En
diciembre de 1891, el profesor James Naismith clavó dos canastas de
duraznos en los balcones de un gimnasio en Massachusetts. Tenía un
problema urgente: sus alumnos estaban atrapados por el gélido invierno y
la energía acumulada amenazaba con destruir el orden del campus.
Necesitaba un juego bajo techo que fuera rápido y que no requiriera la
fuerza bruta del rugby o el fútbol americano. Redactó trece reglas
básicas, lanzó una pelota de fútbol hacia el aire y dio inicio al primer
partido de baloncesto de la historia. Lo que Naismith imaginó como un
pacífico ejercicio de destreza se transformó de inmediato en una
carnicería total.
El reglamento
inicial tenía un vacío legal gigantesco: no prohibía el contacto físico
salvaje. Cuando los dieciocho estudiantes se disputaron el balón, los
instintos más primitivos salieron a la luz. Al no poder correr con la
pelota en las manos, los jóvenes optaron por neutralizar a los rivales a
golpes. En pocos minutos, el gimnasio de Springfield se convirtió en un
campo de batalla. Los jugadores se tacleaban, se pateaban en el suelo y
se daban puñetazos directos al rostro. El saldo de aquel histórico
debut fue aterrador: un hombro dislocado, un estudiante inconsciente
tras recibir un golpe seco y varios ojos morados que tardarían semanas
en sanar. El propio Naismith confesó más tarde en sus diarios que
aquello había sido una auténtica matanza. El marcador final reflejó el
caos absoluto: un humillante uno a cero.
A
pesar de la sangre y el dolor, el juego resultó ser adictivo. Los
alumnos rogaron por volver a jugar al día siguiente. Naismith entendió
que el invento tenía un potencial enorme, pero requería control
inmediato. Modificó las reglas para sancionar los empujones y obligó a
botar el balón para avanzar. Cada partido era un espectáculo logístico:
cada vez que alguien encestaba, un conserje debía subir con una escalera
de mano para recuperar la pelota de la canasta cerrada. Hoy, ese
violento experimento es una industria de miles de millones de dólares.
Detrás de los lujos de la NBA, se esconde un origen salvaje.
De la red.
En este blog alterno mi música, poemas, reflexiones, y artículos de contenido histórico con trabajos de quienes han sido mis maestros, y todo lo que me apasiona en el mundo de la historia, la espiritualidad y de las bellas artes. Para accesar las publicaciones originales debes escribir mi nombre (Chadys) o iniciales (CP) en la barra de búsqueda del blog.
Chadys (Combo) 2 Libros y CD
Agradezco su aportación
Las donaciones son bienvenidas, y de forma segura a través de PayPal.
Translate
Saludos cordiales:
¡Bienvenidos, amigos del blog!
Es un placer abrirles las puertas de este espacio que he cultivado desde 2009, un rincón donde convergen mis pasiones por diversas disciplinas humanísticas: las artes, la historiografía, la música, la literatura y la espiritualidad.
Con el fin de atesorar, conservar y compartir, recopilo trabajos, obras, escritos y cantos de otros que valoro, y los combino con aportaciones originales que nacen de mi contemplación, estudio, reflexión, arte y creatividad.
Para accesar las publicaciones originales debes escribir mi nombre (Chadys) o iniciales (CP) en la barra de búsqueda del blog. Espero puedan disfrutar de este espacio, al igual que disfruto yo al compartirlo con ustedes.
También pueden explorar mi música en Spotify y YouTube. Quienes deseen adquirir mis obras literarias y musicales pueden hacerlo a través de su librería preferida, en Amazon, eBay, o contactándome directamente.
Gracias por acompañarme en esta saga, un abrazo solidario.
Visitas al blog
jueves, 25 de junio de 2026
El primer partido de baloncesto (1891)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario