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miércoles, 1 de abril de 2026

La Silla "Prohibida" del Vaticano

 

La "silla de estercoria" se utilizó en la investidura de los nuevos papas hasta mediados del siglo XVI.
Se trata de una silla que se utilizaba en "El Palpati", una ceremonia realizada para tocar los cojones al Papa. Su Santidad se sentaba en la silla y un subordinado era el encargado de palpar su entrepierna para comprobar que realmente era un hombre y no una mujer, pues en aquella época estaba prohibido que ese cargo lo ejerciera una mujer.
 
Fue el Papa Adriano VI en 1522 quien prohibió esta práctica, realizada durante siete siglos, pero hasta entonces por la silla se sentaron de forma oficial un total de 114 Papas (y 228 testículos).
 
El mito sobre el ritual se creó en relación con una famosa leyenda medieval, el caso de la papisa Juana. Numerosas obras, tanto eruditas como literarias, habían recogido dicha leyenda, en la que supuestamente una mujer se hizo pasar por hombre y pudo ocupar el papado a mediados del siglo ix, durante unos dos años, hasta que en plena procesión desde San Pedro del Vaticano a San Juan de Letrán dio a luz un niño y su engaño se descubrió. Así, a partir de entonces se decía que el candidato a papa debía ser sometido a un control para verificar su sexo. Para ello, presuntamente se sentaría en una silla especial, la sedia stercoraria, con un agujero en el medio por la que se deslizaban los genitales y un joven diácono comprobaría su virilidad. Las versiones cambian sobre si la comprobación era solo visual o mediante el tacto, o si el ejecutante era un diácono o un joven cardenal. Una vez comprobado y enunciada la frase, los asistentes a la ceremonia responderían Deo Gratias (‘Gracias a Dios’).
 
Las explicaciones a la leyenda son muy diversas. Unos dicen que el mito fue ideado a partir del apodo de «papisa» que recibió Juan VIII por su debilidad ante la iglesia de Constantinopla. Otros, aseguran que fue por el mismo sobrenombre aplicado a Marozia, la autoritaria amante de Juan XI. Otros piensan en una denominación simbólica de la Iglesia del momento, concebida por algunos como la reencarnación de la prostituta de Babilonia descrita en el Apocalipsis.
 
No hay pruebas históricas concluyentes para su veracidad, aunque en el arte tengamos varias representaciones de dicha leyenda, como las ilustraciones de Lawrence Banka que muestran la prueba de masculinidad de Inocencio X, papa entre 1644 y 1655.
 
Actualmente la silla original está expuesta en el Museo Vaticano
 
De la red. 

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