Ignora cuando te critiquen, porque muchas críticas no nacen de la sabiduría, nacen de la envidia, de la frustración o de personas que hablan desde lo que ellos no pudieron hacer. Si te detienes a escuchar todas las críticas, vas a vivir la vida que otros quieren, no la tuya.
Escucha cuando te aconsejen, porque hay personas que ya caminaron el camino que tú estás empezando. Un buen consejo puede ahorrarte años de errores, de dolor y de tropiezos. La persona inteligente no es la que no se equivoca, sino la que aprende de la experiencia de otros.
Aléjate cuando no te valoren, porque donde no hay respeto, no hay amor; donde no hay valoración, no hay crecimiento. Quedarte donde no te valoran es enseñarle a la gente que puede tratarte de cualquier manera. Y el respeto empieza por uno mismo.
La vida se vuelve más tranquila cuando aprendes estas tres cosas:
no reaccionar a todo,
no escuchar a todos,
y no quedarte en todos los lugares.
Porque tu paz vale más que cualquier discusión
tu dignidad vale más que cualquier relación,
y tu tiempo vale más que cualquier persona que no sabe lo que vales.
De la red.
No hay comentarios:
Publicar un comentario