miércoles, 1 de abril de 2026

Los Jesuitas

No eran solo sacerdotes. Eran espías, diplomáticos, científicos y consejeros de reyes. Y durante dos siglos, gobernaron el mundo desde las sombras.

Roma, 1540. Ignacio de Loyola, un soldado vasco que había sobrevivido a una batalla con la pierna destrozada, funda una nueva orden religiosa con la aprobación del Papa Pablo III. La Compañía de Jesús. Los jesuitas.

Desde el primer día, no son como las demás órdenes.  Mientras los franciscanos mendigan y los benedictinos oran en silencio, los jesuitas estudian, enseñan, viajan y se infiltran. Aprenden los idiomas locales antes de llegar a las misiones. En Japón, visten como samuráis. En China, se presentan como astrónomos ante el Emperador. En América, construyen ciudades enteras en la selva paraguaya.

Su jefe, el Superior General — apodado "el Papa Negro" por su influencia — dirige una red de colegios, universidades y misiones en los cinco continentes. Los jesuitas educan a los hijos de los nobles europeos. Confiesan a los reyes. Susurran consejos en los oídos del poder. 

Y precisamente por eso, se convierten en los hombres más temidos de Europa.

Lo que muy pocos saben : en 1773, la presión combinada de Francia, España, Portugal y otros reinos católicos forzó al Papa Clemente XIV a suprimir la Compañía de Jesús. Les acusaban de ser demasiado poderosos, demasiado independientes, demasiado peligrosos. Fueron expulsados de todos los países católicos. Solo en Rusia — un país ortodoxo — Catalina la Grande los protegió, porque los necesitaba como profesores.

La orden fue restaurada en 1814. Hoy tiene más de 15.000 miembros en todo el mundo. El Papa Francisco es el primer jesuita en la historia en sentarse en el trono de San Pedro. 

¿Sabías que los jesuitas fueron suprimidos por el propio Papa durante casi 40 años?

De la red. 

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