Hablar mal de otros no te hace ver más grande, te hace ver más pequeño. La gente inteligente no necesita destruir a otros para sentirse importante; su forma de destacar es por lo que hace, no por lo que critica.
Cuando una persona habla mal de todos, en realidad está mostrando su interior, su inseguridad, su envidia o su frustración . Pero cuando una persona habla bien, respeta, guarda silencio o simplemente se aparta, demuestra educación, inteligencia emocional y carácter.
Las personas elegantes no son las que mejor se visten, son las que mejor hablan de los demás.
Las personas fuertes no son las que gritan, son las que saben guardar silencio.
Y las personas sabias no son las que opinan de todo, son las que saben cuándo hablar y cuándo callar
Además, la vida da muchas vueltas. Hoy puedes hablar mal de alguien, pero mañana puedes necesitar de esa persona. Por eso la gente inteligente cuida su boca, porque sabe que su reputación se construye con lo que dice cuando la otra persona no está.
Si quieres saber cómo es realmente alguien, no mires cómo trata a sus amigos, mira cómo habla de las personas que no están presentes.
Habla poco, pero habla bien. Critica menos, respeta más. Y recuerda: una persona que habla mal de otros contigo, también hablará mal de ti con otros.
Tu nivel como persona se nota más en cómo hablas de los demás que en cómo hablas de ti mismo.
De la red.
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