A lo largo de la historia, las personas que siembran la semilla que más tarde ofrecerá buen fruto o dará sombra rara vez ven el árbol desarrollado y fuerte. Las cosechas abundantes, los frutos jugosos y las sombras refrescantes son hijos del tiempo y de la dedicación de los padres que, con la certeza que les otorga la fe, saben que su árbol, su raíz y su semilla germinarán en el momento adecuado. - CP
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